Reiki y depresión

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Como terapia complementaria y alternativa a la medicina tradicional, el Reiki es una buena herramienta para tratar una de las enfermedades que más nos acecha en los últimos años: la depresión.
La sensación de abatimiento, falta de ilusión o apatía, el vacío existencial y la desgana en general, son unos cuantos de los síntomas que se asocian a esta patología y mejor la describen. Pero, ¿cómo funciona el Reiki en la depresión?. Insistiremos siempre en no abandonar el tratamiento psicológico y/o farmacológico que son los que van curarnos, no sustituiremos a ningún tratamiento médico. Igualmente una sola sesión de Reiki no nos va a servir de mucho, más allá de conseguir una relajación placentera y el sentirnos atendidos, pues no olvidemos que la soledad es uno de los principales factores que nos van a hacer saltar el botón de alarma antes de cualquier diagnóstico. Entendemos soledad como el sentimiento de abandono, la falta de afiliación, no el estar rodeado o no de personas, ya que se puede estar acompañado cada día y sentirse solo, o estar solo por decisión propia y sentirse en plenitud.
En Reiki es aconsejable al principio hacer unas 5 o 7 sesiones continuadas, para pasar a 2 semanales hasta el completo restablecimiento, siempre dependiendo de la gravedad de los síntomas, teniendo como meta el hacernos remontar y volver a sentir que salimos del pozo de la tristeza. Contrariamente a la medicina tradicional, nos encontraremos con una técnica segura, compatible con cualquier otro tratamiento y lo que es importante, sin efectos secundarios ni contraindicaciones. Las posiciones sobre la cabeza o sobre el plexo solar, son las que acostumbran a lograr un mejor resultado en la persona que va a recibir el Reiki, la primera por lo mental y la segunda por lo emocional. El stress, la tensión, la frustración, los traumas pasados, todo esto lo trataríamos en la cabeza y en cambio, la tristeza, la fuerza de voluntad, la alegría, la armonía, la confianza en sí mismo a través del plexo solar. Así podremos desbloquear estos centros de energía que no dejan que ésta fluya correctamente por todo el cuerpo y poco a poco, veremos como los síntomas empiezan a aliviarse y empezaremos a sentirnos más animados y con más ganas de afrontar la vida, y lo más importante, saber manejar uno mismo los conflictos que inevitablemente se nos van presentando y aprender de ellos.

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