Islandia

13:37







Pocos países me han impresionado tanto como Islandia. Es tanto lo que me ha llegado a asombrar, que ya lo he visitado en un par de ocasiones y seguramente lo volveré a hacer más adelante. Islandia ofrece un regalo a todas aquellas personas que busquen el espectáculo de la naturaleza.
Sus paisajes son oníricos en el sentido estricto de la palabra, es ir viajando por sus interminables carreteras y mientras te entretienes contemplando las escarpadas montañas, de repente encontrarte con un prado verde a los pies de una montaña roja y un poco más adelante un río con aguas blanquecinas que pasa bajo un puente. Es pasear por una playa de arena negra, mientras el blanco de la espuma del mar la tapa creando un contraste asombroso. Islandia en sí es contraste. Es agua y es fuego. Es un país vivo, que se mueve y cambia en un abrir y cerrar de ojos. De repente el cielo aparece gris, una lluvia fina cae incluso sobre ti y al dar un paso más, se abre un claro entre las nubes y un sol deslumbrante invade todo el paisaje. El azul del cielo de Islandia es de un azul especial, más luminoso, más limpio.
Islandia es agua. Cascadas interminables recorren toda su costa sur, piscinas naturales de agua caliente te brindan un descanso en los días más fríos. Pero Islandia también es fuego: sus volcanes humean a lo lejos, y otros parecen dormidos para siempre.
Sus gentes son hospitalarias, siempre intentarán ayudarte allá donde vayas. Su lengua parece élfica y te parece escuchar un cuento antiguo en un idioma que ya no existe mientras poco a poco te sumerges en su melodía como para quedarte en ese instante relajado, sumido en un sueño.
Las cámaras de fotos no dan de sí para captar sus glaciares, sus géisers, sus icebergs. Todo allí es a gran escala.
Un país joven, emergente, con grandes valores e impactante. ¿Te atreves a descubrirlo?

También podría gustarte

0 comentarios

Sígueme en twitter